martes, 8 de agosto de 2017

Reflexiones Parte Primera



De acuerdo, tenéis razón en lo que much@s de vosotr@s habréis pensado cuando habéis visto que esta entrada no continúa con ninguna de las (bastantes más de las que mi lado racional querría, por cierto) numerosas entradas que tengo sin concluir, pero (sí, otra vez) me ha pasado algo en esta semana que me ha hecho decidir postergar estas entradas.                        Empero, tengo aproximadamente la mitad de una de las entradas que en la última publicada dije que iba a hacer. He aquí la experiencia, de nuevo escrita en negrita.


Vi que se estaba pelando un aguacate, una fruta muy beneficiosa, y me asombré,  (como todos los seres humanos cuando caemos en la indiferencia, dejándonos de percatar de todas las cosas que tienen otra interpretación diferente de la que es "normal") apreciando que esta fruta es un ejemplo maravilloso, si tienes esa forma de pensar en la que te empapas tanto de un tema que buscas similitudes cotidianas de la sabiduría de los libros, y en lenguaje figurado, claro, de la diferencia entre ego y Esencia, como algunos otros vegetales, pero con el añadido de que también muestra el niño interior.     Los que penséis con el hemisferio derecho en mayor medida, si habéis visto un aguacate alguna vez y estáis enfrascados en este tema tanto como yo, seguramente ya lo habréis entendido. Aun así, lo voy a explicar con una foto, seguro que así me entenderéis mejor.     

Ésta es;

Me di cuenta entonces de que en todo lo que conforma la existencia del aguacate tiene muchas semejanzas con la vida humana, incluso el tiempo aproximado de reproducción. Las fases de las flores es parecido al sexo del feto; cuando cambia su color de blanco a verde es similar figuradamente a cuando la mujer "rompe aguas"; en la fase en la que el fruto adquiere aspecto de turma es un símil a un recién nacido de menos de medio año.


Aparte de eso, la piel del aguacate es como el ego del ser humano, que se ilustra con un ejemplo (sí, sustituid cebolla por aguacate y lo tenéis) Está tomado del libro Las leyes espirituales, de Vicent Guillem. El ejemplo es el siguiente: "Imagina que el ser humano es como una cebolla, en cuyo corazón está el espíritu que desprende la luz, que es el amor. Este centro emisor de luz se encuentra recubierto (...) obstruye el paso de la luz un poco, hasta que la suma de todas las capas juntas impide casi totalmente que la luz salga al exterior". 


 La parte de la pulpa en sí que está más próxima a la piel, que se ve bien si amplías la imagen, tiene un color más parecido al oliva, con lo cual se asemejaría al ego espiritual del ser humano, en el que se manejan los conceptos de espiritualidad, más o menos en profundidad, pero sigue teniendo las tendencias egoístas como motivo para hacer las cosas. (Profundizaré más en este tema cuando hable de cada uno de los "tipos de personalidad del Eneagrama"pero por ahora os dejo esta cita de este enlace, <<Si no son capaces de bajar todo lo espiritual a la Tierra, a su día a día, no están actuando como canales de luz en la Tierra, que es realmente su única “misión”>>).



La pulpa, que tiene un color verde-amarillento y rodea el hueso, de cuyo significado en sentido figurado hablaré más adelante, se podría considerar la Esencia del ser humano, con todas las cualidades positivas que trae consigo, ya que se ha dicho en múltiples ocasiones que el ego rodea la esencia.


El hueso es, según mi razonamiento, el niño interior. Tranquilos, que ahora lo explico. 


El hueso es de donde nacen las primeras plantas de aguacate, cuando son "bordes" o "asilvestradas", es decir, que nacen del hueso de otro aguacate que se compra, en vez de crecer del árbol directamente. 

Representa el niño interior, con esto me refiero al niño interior trabajado conscientemente y saludable, con todas las heridas del pasado sanadas... Está en el centro de todo, si tienes a tu niño interior mal, es muy difícil que puedas progresar en el camino espiritual sincero y sin egoísmo de ninguna clase. 

Yo estoy en proceso de sanar mi niña interior, no lo he logrado en gran medida, voy avanzando pero todavía no está sana del todo. Por ende, todavía no puedo hablar en primera persona de lo que se produce cuando vives con tu niño interior sano, pero no os sorprendáis si profundizo en el tema en una entrada próxima. Sí que puedo decir lo que es tenerla insana, aunque los que me conocéis os sorprenderéis probablemente al leerme afirmar que no siempre la he tenido sana.

No todos tienen el niño interior sano, aunque todos los aguacates tengan hueso, (de hecho, es algo excepcional) por eso me parece ilustrativa esa imagen. 

Personas me han comentado que cuando tienes el niño interior sano entiendes más la importancia de las cualidades que tienen los niños pequeños (con poco o nada desarrollado el ego aún), no te centras en el pasado pera intoxicarte con pensamientos negativos relacionados a esa época, agradeces a las personas que sea que tuvieran más influencia en tu vida por todo lo que te dieron entonces, que te ha llevado a ser lo que eres hoy y tienes más capacidad de crear buenas vibraciones y de dar a los demás lo que su Esencia necesita para poder manifestarse (la razón de que el hueso sobresalga sobre el resto cuando se agarra la mitad del aguacate que la lleva).

Cuando no lo tienes sano se manifiesta el egoísmo en (posiblemente) todas sus manifestaciones, y tienes <<egosentimientos>> proyectados hacia la infancia ya que te hacen de espejo de las partes de tu niño interior que no están sanas (la parte del aguacate que tiene un hueco donde debería estar el hueso, en pocas palabras). 

Como nunca he visto recogerse un aguacate en su punto del árbol, no sabría decir el efecto figurado que tiene el "agricultor" sobre el ser humano. 

Cuando nos comemos el aguacate, (que ojo, solamente nos lo comemos si está en buen estado, los otros se desechan o se usan para compost, que si me habéis seguido en el razonamiento sabréis lo que implica) sólo nos" comemos" (recordamos) la parte de dentro, o la Esencia del ser humano. 

Esto ultimo es muy significativo, ya que sabiendo que lo que se recuerda de nosotros méritos cuando la identidad a la que nuestro espíritu se asocia deja de tener vida son  los actos que hacemos en concordancia con nuestro propósito y con las cuatro Leyes Espirituales, y si hemos realizado la toma de conciencia necesaria, actuaremos en un numero de veces exponencialmente mayor con respecto a éstos que si creemos que seremos recordados por los bienes materiales o las cualidades dependientes  de esta encarnación en concreto (belleza, una talla determinada de ropa, una sonrisa radiante...).

También es significativo destacar que lo que sea que usemos para pelar la piel del aguacate, (porque, como he dicho antes, sólo nos comemos la parte de dentro, y exclusivamente si ésta está en buen estado) se asemeja figuradamente a cualquier técnica y/o modelo vital que fomente, si no ya re-descubra la existencia y las cualidades de, la manifestación de la Esencia en tu realidad, lo que se llama Desarrollo Espiritual.
Está claramente explicado en esta entrada de cienciadeesencia.com, página que tiene temas en los que yo estoy prácticamente en su totalidad de acuerdo: la recomiendo. Es ésta cienciadeesencia.org/blog/desarrollo-espiritual-vs-desarrollo-personal-no-son-lo-mismo.

Gracias por leer esta reflexión. Es na de las pocas que haré, porque mi frecuencia de ondas cerebrales es casi siempre Alfa, y a veces Theta.





Un último apunte: esta reflexión, con ligeras modificaciones, se aplica también a las demás frutas, pero el aguacate es la más ilustrativa que he encontrado para esos ámbitos. Si incluimos el Yo superior, la más ilustrativa sería la piña.





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