Por Anna
Esta entrada es para aclarar lo que es, para mí, ser Cosmopolita, siendo a la vez Espiritual, (sí, con mayúsculas) porque puede que haya malos entendidos entre mis lectores. Eso si, no sé aún la longitud que va a tener.
Empecemos preguntándonos algo; ¿Es posible ser Cosmopolitamente Espiritual?
Yo creo que sí.
Mi creencia se fundamenta en que yo lo soy.
Voy a explicarme.
Yo vivo en Madrid, a veces hago viajes por todo mi país, pero siempre vuelvo a la ciudad más grande y la capital de España, sin embargo soy índigo y soy (muy) psíquica. Ah, por cierto, vivo allí por elección.
Uno de los paradigmas, (si es que todavía quedan) sobre los llamados "Niños de las Estrellas", es que no pueden vivir con gusto en las urbes. Este blog y mi experiencia personal quieren desmontar esta creencia, que para la gran mayoría de nosotros tiene razón, pero en mi caso es prácticamente al contrario. Me he propuesto demostrar que los de conciencia elevada también podemos vivir en las ciudades.
Yo no quiero imponer la definición pero, para mi, los fundamentos de la espiritualidad urbana son;
AURAS DORADAS, ÁNGELES HUMANOS Y CONCIENCIA MULTIDIMENSIONAL - pág. 48 extracto del libro curso de ángeles en pdf. Disponible en google.
Los Niños Índigo y Cristal que vienen a este planeta son conocidos como Niños de las Estrellas.
A menudo, ello se debe a que cada vez hay más de sus almas en las estrellas, almas que todavía
no se han encarnado con anterioridad en la Tierra. Vienen en equipo en este tiempo con la
misión especial de asistir a la Tierra y a sus habitantes en su transición y renacimiento como
una Nueva Tierra dimensionalmente superior
Pero mientras que estos seres parecen humanos corrientes, de hecho tienen acceso a un rango
que supera el potencial humano. Están más abiertos a quienes son, más cercanos al
reconocimiento de su esencia y orígenes divinos.
Los niños índigo nacen en el rayo álmico índigo de la encarnación y la evolución. Esto significa
que tienen acceso a los dones de la clarividencia y la sanación. También son capaces de acceder
a lo que podríamos denominar la cuarta y quinta dimensiones de la conciencia, mientras que la
mayor parte de los humanos sólo pueden acceder a las dimensiones tercera y cuarta. Este
acceso a las dimensiones superiores junto con los dones del rayo álmico índigo, hace que los
índigos sean de manera natural más inteligentes, sensibles y clarividentes. También son
creativos y con frecuencia son capaces de acceder a sus cerebros derecho e izquierdo con
facilidad, lo que les hace artísticamente dotados, pero también aventureros y
tecnológicamente competentes.
Por otro lado, los niños cristal nacen en su mayoría en el Rayo Dorado de la encarnación y la
evolución. Nacen en la sexta dimensión de la conciencia, con el potencial de abrirse con rapidez
al nivel de la novena dimensión de la Plena Conciencia Crística, para pasar desde allí
posteriormente a la decimotercera dimensión que representa la Conciencia Universal.
Estos dones y habilidades hacen a los seres cristal inmensamente poderosos y creativos.
Muchos de ellos son portadores de los rayos dorado-magenta, lo que los hace maestros de la
creación, especialmente con luz y sonido. Esto se manifiesta en el plano terrestre como
creatividad musical y artística.
Además, los que llevan el rayo índigo-plata tienen los dones de
las madres y diosas del planeta, siendo portadores de la vibración femenina del cuidado y la
sanación.
Por otro lado, los del rayo rojo-dorado llevan la vibración masculina de la
manifestación y con frecuencia son los líderes en su sentido más activo.
El futuro niño cristal será conocido como ser Cristal Arcoiris. Es el Ser Humano Universal
plenamente desarrollado de la Decimotercera Dimensión, capaz de llevar y de transmitir todos
los rayos de la encarnación y de la evolución en su campo vibratorio. Ya hay seres cristal
arcoiris en el planeta Tierra, pero todavía les falta abrirse a su pleno potencial.
Para las personas comunes, lo que resulta excitante de estos desarrollos evolutivos es que los
seres Indigo y Cristal traigan estas vibraciones al planeta para compartirlas con los demás. Con
su sola presencia, ayudan a que los demás entren en esas vibraciones nuevas y además se abran
a su pleno potencial. El regalo índigo–cristal al planeta es el regalo de la evolución y del acceso
a nuestro pleno potencial, regalo que hacen a cada uno de los seres humanos que hoy habitan el
planeta, si ellos así lo eligen.
Hasta aquí, muchas personas que están permitiendo que se produzca este cambio o transición en sus propios campos áuricos, han sustituido su estado de conciencia tridimensional original
por el índigo y, posteriormente, el cristal, gracias a la ayuda de los niños, que sostienen la
vibración. Estos adultos ya son capaces de sostener el rayo Dorado de la evolución en sus ocho
chakras, y están ayudando a implantar la matriz para la creación de la Nueva Tierra. Esta luz
dorada pulsátil puede ser vista claramente en sus auras por los que poseen clarividencia y
habilidad para percibir colores áuricos.
El Ángel Humano.
Uno de los regalos de este proceso transicional es que los humanos están haciéndose
conscientes de quienes son en realidad: espíritus en cuerpos humanos; en otras palabras, de
que son ángeles en forma humana.
Durante muchos miles de años fuimos conscientes de nuestras conexiones con los reinos
superiores, pero siempre sentimos que nuestro estado material y humano nos separaba de
alguna manera de nuestra herencia angélica. Hablábamos de nuestro Ser Superior, sabiendo
que teníamos acceso a este aspecto de nosotros mismos, pero por alguna razón no era una
parte muy importante de quienes éramos y sólo se podía acceder a él en la meditación.
Parte de la razón para ello es que nuestras formas físicas fueron encerradas en la tercera
dimensión, pero nuestro Ser Angélico o Superior, al estar constituido por una energía mucho
más fina y tener una vibración superior, se sentía más en su casa en las Dimensiones
Superiores. Por lo tanto, siempre hubo una brecha entre la manifestación material del cuerpo
humano, la conciencia y la realidad espiritual.
Sin embargo ahora, con el cambio vibratorio que está experimentando el planeta,
apropiadamente denominado ascensión, la Tierra y sus habitantes tienen la oportunidad de
ascender desde la tercera dimensión de la conciencia, remontando hacia las Dimensiones
Superiores. A medida que la conciencia vaya ascendiendo cada vez más, el mundo espiritual irá
acercándose, hasta que en lugar de esa grieta haya un continuo denominado Conciencia
Multidimensional.
En ese estado, el ser humano es capaz de acceder con facilidad tanto a los reinos materiales
como al espiritual. Ya no hay ninguna necesidad de meditación intensa, ya que el acceso al reino
espiritual es inmediato y evidente. Las personas que han alcanzado un estado multidimensional
han accedido ya a su estado o presencia angélica, reconociéndose a sí mismos como ángeles o
seres espirituales que además tienen un cuerpo humano y son capaces de desenvolverse como
seres materiales en el plano material.
En ese punto, puede decirse que el Ser Superior y el inferior se han fusionado y el ser humano
ya es un Ángel Humano.
El Ángel Humano siempre es consciente de sí mismo en cuanto a que es tanto angélico como
poderoso y creativo. Ellos no tienen necesidad ni tiempo para cosas tales como el miedo o los
dramas de victimización. Prefieren emplearlo en crear la clase de realidad en la que puedan
sentirse felices y satisfechos.
Muchos niños índigo y cristal casi han llegado ya a ese punto de consciencia, si es que no están
ya plenamente en él, así como muchos adultos índigo-cristal que ya han hecho su transición a
ese estado. Son estos nuevos seres, capaces de recuperar sus herencias tanto humana como
angélica, los que crearán la Nueva Tierra.
Aquí es importante señalar que resulta imperativo que quienes ya hicieron esa transición a la
conciencia de sus seres angélicos sean igualmente conscientes de lo importante que es ser
humano y estar bien arraigado a las dimensiones o planos materiales. El fin de la transición es
traer el Cielo a la Tierra, no ir flotando a ningún estado paradisíaco desarraigado.
Los Ángeles Humanos tienen trabajo. Crear una Nueva Tierra que traiga el Cielo a la Tierra. Y
ya que el cielo no es tanto un lugar como un estado de la conciencia, estos Ángeles Humanos
van a tener que trabajar duro para traer los estados de conciencia de las dimensiones
superiores al plano terrestre. Una vez que se consiga esto, nacerá una cultura planetaria que
respetará a todos los seres como manifestaciones que son de la Esencia Divina. Y esta cultura
reflejará ese respeto en su paz, su armonía y su creatividad.
La Naturaleza de la Multidimensionalidad
Hasta tiempos muy recientes, todos los humanos que nacían en la Tierra lo hacían como seres
tridimensionales. Esto significa que se encontraban por completo en el reino o plano material,
con su conciencia encerrada en la tercera dimensión. Funcionaban con sus tres primeros
chakras: el material, el emocional y el mental. Cuando existía espiritualidad, generalmente se
la contemplaba como algo externo o distinto a la actividad normal.
El ser tridimensional es consciente de sí mismo como ser separado, único e individual. No hay
sentido real de la unicidad o unidad de conciencia, factor propio de la conciencia dimensional
superior. Debido a esta sensación de separación, los humanos han construido una sociedad con
muy poca conciencia de la interconexión que hay entre las acciones y los seres. Y debido a esta
falta de conciencia, los humanos han creado un planeta de tristeza y de sufrimiento en el que
los individuos no ven la necesidad de responsabilizarse de sus pensamientos, sentimientos y
acciones. El temor a no sobrevivir a nivel individual por falta de recursos ha llevado a la codicia
y a desequilibrios que tienen que ser redirigidos para crear un hogar planetario estable para
todos los humanos.
Los niños índigo vinieron con la llave de la multidimensionalidad. Nacieron en cuerpos
tridimensionales, pero su conciencia en realidad estaba en la cuarta dimensión, con la
capacidad de alcanzar la quinta. Cuando esta oleada de conciencia índigo llegó al planeta a
principios de los 70, se abrió el camino para que todos los humanos y el propio planeta
cambiasen a la cuarta dimensión.
En el nivel de conciencia de la cuarta dimensión, los humanos se percatan de la Ley Universal
del Uno, también conocida como Ley de la Unidad de Conciencia. Esta ley establece que todos
somos uno, que todos estamos conectados y que cualquier cosa que afecte a uno nos afecta a
todos. Los niños índigo llevan ese conocimiento en su conciencia, lo que los convierte en
guerreros de muchas causas que sanarán a la Tierra y harán que los humanos dejen de
contaminar y de destruir su ambiente y de lastimar a otros humanos.
La Ley del Uno también alienta la comprensión, en los seres índigo, de que todos somos iguales
y de que nadie es más que otro. Esta conciencia y consciencia de grupo es el camino al futuro
para los humanos. Si queremos crear la Nueva Tierra que deseamos, vamos a tener que
aprender a funcionar de manera cooperativa y por el bien superior de todos.
El índigo respeta las habilidades y talentos de todos los individuos, pero esos talentos no
hacen a nadie superior a ninguna otra persona. El juego del orgullo y del ego no tiene lugar real en la vida del índigo.
Cuando la consciencia del índigo se abre a la quinta dimensión, éste toma conciencia de sí
mismo como creador. Al ser consciente de quinta dimensión le encanta crear. Todos los
sistemas económicos y de creencias religiosas de la Tierra son creaciones de formas de
pensamiento de la quinta dimensión que mantenemos en su lugar dándoles nuestro apoyo
continuo. Estas formas de pensamiento conforman una rejilla de cinco dimensiones que rodea a
la Tierra. La mayoría de los seres dimensionalmente inferiores son absolutamente
inconscientes de que sus pensamientos y sus patrones de comportamiento estén siendo
controlados desde ese nivel.
Cuando el índigo consciente se abre hasta ese nivel, a menudo se produce un rechazo hacia
todos los sistemas de creencias y una toma de conciencia de la libertad de crear nuevas
formas alternativas de ser y de pensar. La persona índigo asume la misión planetaria de crear
y producir nuevas formas de pensamiento y de existencia para el Planeta Tierra. Pero en este
nivel de conciencia todavía le preocupan las dualidades de lo bueno y lo malo, las cuales
determinan cuál es el mejor sistema para la Tierra. El siguiente paso de la conciencia es la
superación de la dualidad para entrar en un reino donde todo es parte del bien superior y su
consideración depende del bien de esa totalidad superior.
A este estado avanzado se lo conoce como conciencia de sexta dimensión, y es el reino del Niño Mágico o Crístico. Todos los niños cristal nacen en ese nivel de conciencia. Tienen acceso
inmediato a los aspectos mágicos y espirituales de quienes son, siendo capaces de combinar
imaginación y creación de maneras fantásticas y jubilosas. Si se les dejase a su aire, crearían
un planeta mágico de inmediato. Sin embargo, todavía les queda enfrentarse con la conciencia
tridimensional predominante, debiendo luchar con los comportamientos y modelos que
encuentran aquí.
Cuando el adulto índigo consciente cambia al estado o consciencia cristal, pasa a la conciencia
de sexta dimensión, semilla de la Conciencia Crística. En conciencia, renace como niño mágico o
crístico. Con esto llega un entendimiento de la vida como juego y del juego del Espíritu en este
planeta a través de los seres humanos. Entonces toda la vida se ve como algo mágico y bendito,
y toda la vida se dirige y avanza a través del trabajo del espíritu. En ese momento, el ser
entiende el principio de entrega al flujo de la oleada evolutiva superior, ejerciendo además el
derecho a ser creador a nivel individual.
El cristal consciente, cuando ha madurado lo suficiente para llegar a ese nivel, ya puede pasar
al de la Séptima Dimensión, en el que la consciencia se abre a la naturaleza de la misión
espiritual del ser. En ese nivel, el adulto cristal o crístico está preparado para asumir una
misión planetaria como transmisor a los demás de las conciencias dimensionalmente superiores.
Ese trabajo puede implicar la enseñanza o la sanación a gran escala, o simplemente consistir en
llevar la energía en su campo áurico para que los demás puedan acceder a las vibraciones
superiores en su propio camino ascensional.
Entonces, el niño y el adulto cristal llevan el potencial de abrirse plenamente al noveno nivel o
de la plena Conciencia Crística. Este incorpora al octavo nivel o Nivel Arquetípico, en el cual el
ser tiene completo control sobre la historia de su vida terrenal, y al noveno nivel, en el que el
ser asume la responsabilidad plena de asistir al Planeta Tierra.
En ese momento el potencial es que el ser continúe su viaje al décimo nivel, en el que accede a
responsabilizarse de su Sistema Solar; al decimoprimer nivel, donde se accede al nivel
galáctico de la conciencia y, por último, al decimosegundo nivel, en el que el Rayo Dorado de la
Conciencia Universal inviste al ser como Pleno Ser Universal. El decimotercer nivel representa
al Maestro, que entra al Misterio Divino como chispa plenamente consciente de la Esencia Creativa Divina.
Un Salto Evolutivo
Como puede deducirse de la exposición anterior, la aventura índigo-cristal representa un gran
salto evolutivo de la especie humana. Es, en primer lugar, un gran salto de la conciencia, que se
refleja en los colores áuricos y en el acceso del individuo a las capas multidimensionales de la conciencia.
Sin embargo, lo que se manifiesta en los cuerpos sutiles o espirituales termina por
manifestarse en el cuerpo físico o del plano terrestre de cada individuo. Y, eventualmente, en
el cuerpo físico del propio planeta. Los niños y adultos índigo y cristal son una parte integrante
y dinámica del salto evolutivo a un futuro nuevo y dorado.
Niveles superiores de consciencia, la conciencia e interconexión entre todas las cosas y el
anhelo de una vida creativa y con poder pronto caracterizarán a todos los humanos del Planeta Tierra.
Empecemos preguntándonos algo; ¿Es posible ser Cosmopolitamente Espiritual?
Yo creo que sí.
Mi creencia se fundamenta en que yo lo soy.
Voy a explicarme.
Yo vivo en Madrid, a veces hago viajes por todo mi país, pero siempre vuelvo a la ciudad más grande y la capital de España, sin embargo soy índigo y soy (muy) psíquica. Ah, por cierto, vivo allí por elección.
Uno de los paradigmas, (si es que todavía quedan) sobre los llamados "Niños de las Estrellas", es que no pueden vivir con gusto en las urbes. Este blog y mi experiencia personal quieren desmontar esta creencia, que para la gran mayoría de nosotros tiene razón, pero en mi caso es prácticamente al contrario. Me he propuesto demostrar que los de conciencia elevada también podemos vivir en las ciudades.
Yo no quiero imponer la definición pero, para mi, los fundamentos de la espiritualidad urbana son;
- No pensar nada malo (en el sentido de maldecir, y más con el poder que tenemos los Índigo, a los que, por ejemplo te adelantan en un atasco, te quitan la plaza del taxi... Y un montón más de las situaciones de una ciudad) Sin embargo, está bien, si lo asumes como parte de tu espiritualidad, el quejarse de una situación, pero si te quejas, yo te recomendaría que hicieras algo para solucionarlo, por ejemplo <<oye, no me gusta el color que tiene ésta pared, me voy a una tienda a comprar otro>>.
- Pensar en la perspectiva espiritual de una situación, con opción de preguntarle a tu conciencia superior o Innato, sin ceder a los impulsos del ego, preguntándote si la primera impresión viene de tu intuición espiritual o de tu ego.
- Informarte todo lo que puedas sobre las opiniones espirituales de otras personas de diversos hechos ocurridos, para tener una perspectiva también externa. Por ende, intentar no ver ni leer los noticiarios no espirituales. (Personalmente recomiendo la Ciudad Virtual de la Gran Hermandad Blanca como noticiero espiritual internacional).
- Practicar mindfulness y/o meditar relajando tu respiración y haciéndola profunda.
- Utilizar la regla de los 20 segundos, que dice así; No permitas un pensamiento negativo más allá de los veinte segundos para que no se haga efectivo. Y, si por el contrario, deseas algo mucho, piensa en ello más de veinte segundos seguidos. (Atribuido a Raimon Samsó)
El resto dependen de las creencias de cada uno... Sintiéndolo mucho, hay gente a la que no le servirán estos fundamentos, en ese caso recomiendo consultar la base de las creencias personales y ver que hay sobre espiritualidad urbana.
(lo siguiente que voy a contar no data de mi experiencia personal sino de la de un amigo, y aviso, puede no ser verdadera para todos los casos de Índigo o Cristal. Esta persona cree en los ángeles y ha decidido permanecer en el anonimato como la mayoría de amigos que tengo) Esto es multidimensional y para algunos las teorías aquí expuestas no son agradables. Si no eres espiritual hasta la médula te recomiendo que pases directamente a donde yo retomo la escritura, se puede saber por la cursiva.
AURAS DORADAS, ÁNGELES HUMANOS Y CONCIENCIA MULTIDIMENSIONAL - pág. 48 extracto del libro curso de ángeles en pdf. Disponible en google.
Los Niños Índigo y Cristal que vienen a este planeta son conocidos como Niños de las Estrellas.
A menudo, ello se debe a que cada vez hay más de sus almas en las estrellas, almas que todavía
no se han encarnado con anterioridad en la Tierra. Vienen en equipo en este tiempo con la
misión especial de asistir a la Tierra y a sus habitantes en su transición y renacimiento como
una Nueva Tierra dimensionalmente superior
Pero mientras que estos seres parecen humanos corrientes, de hecho tienen acceso a un rango
que supera el potencial humano. Están más abiertos a quienes son, más cercanos al
reconocimiento de su esencia y orígenes divinos.
Los niños índigo nacen en el rayo álmico índigo de la encarnación y la evolución. Esto significa
que tienen acceso a los dones de la clarividencia y la sanación. También son capaces de acceder
a lo que podríamos denominar la cuarta y quinta dimensiones de la conciencia, mientras que la
mayor parte de los humanos sólo pueden acceder a las dimensiones tercera y cuarta. Este
acceso a las dimensiones superiores junto con los dones del rayo álmico índigo, hace que los
índigos sean de manera natural más inteligentes, sensibles y clarividentes. También son
creativos y con frecuencia son capaces de acceder a sus cerebros derecho e izquierdo con
facilidad, lo que les hace artísticamente dotados, pero también aventureros y
tecnológicamente competentes.
Por otro lado, los niños cristal nacen en su mayoría en el Rayo Dorado de la encarnación y la
evolución. Nacen en la sexta dimensión de la conciencia, con el potencial de abrirse con rapidez
al nivel de la novena dimensión de la Plena Conciencia Crística, para pasar desde allí
posteriormente a la decimotercera dimensión que representa la Conciencia Universal.
Estos dones y habilidades hacen a los seres cristal inmensamente poderosos y creativos.
Muchos de ellos son portadores de los rayos dorado-magenta, lo que los hace maestros de la
creación, especialmente con luz y sonido. Esto se manifiesta en el plano terrestre como
creatividad musical y artística.
Además, los que llevan el rayo índigo-plata tienen los dones de
las madres y diosas del planeta, siendo portadores de la vibración femenina del cuidado y la
sanación.
Por otro lado, los del rayo rojo-dorado llevan la vibración masculina de la
manifestación y con frecuencia son los líderes en su sentido más activo.
El futuro niño cristal será conocido como ser Cristal Arcoiris. Es el Ser Humano Universal
plenamente desarrollado de la Decimotercera Dimensión, capaz de llevar y de transmitir todos
los rayos de la encarnación y de la evolución en su campo vibratorio. Ya hay seres cristal
arcoiris en el planeta Tierra, pero todavía les falta abrirse a su pleno potencial.
Para las personas comunes, lo que resulta excitante de estos desarrollos evolutivos es que los
seres Indigo y Cristal traigan estas vibraciones al planeta para compartirlas con los demás. Con
su sola presencia, ayudan a que los demás entren en esas vibraciones nuevas y además se abran
a su pleno potencial. El regalo índigo–cristal al planeta es el regalo de la evolución y del acceso
a nuestro pleno potencial, regalo que hacen a cada uno de los seres humanos que hoy habitan el
planeta, si ellos así lo eligen.
Hasta aquí, muchas personas que están permitiendo que se produzca este cambio o transición en sus propios campos áuricos, han sustituido su estado de conciencia tridimensional original
por el índigo y, posteriormente, el cristal, gracias a la ayuda de los niños, que sostienen la
vibración. Estos adultos ya son capaces de sostener el rayo Dorado de la evolución en sus ocho
chakras, y están ayudando a implantar la matriz para la creación de la Nueva Tierra. Esta luz
dorada pulsátil puede ser vista claramente en sus auras por los que poseen clarividencia y
habilidad para percibir colores áuricos.
El Ángel Humano.
Uno de los regalos de este proceso transicional es que los humanos están haciéndose
conscientes de quienes son en realidad: espíritus en cuerpos humanos; en otras palabras, de
que son ángeles en forma humana.
Durante muchos miles de años fuimos conscientes de nuestras conexiones con los reinos
superiores, pero siempre sentimos que nuestro estado material y humano nos separaba de
alguna manera de nuestra herencia angélica. Hablábamos de nuestro Ser Superior, sabiendo
que teníamos acceso a este aspecto de nosotros mismos, pero por alguna razón no era una
parte muy importante de quienes éramos y sólo se podía acceder a él en la meditación.
Parte de la razón para ello es que nuestras formas físicas fueron encerradas en la tercera
dimensión, pero nuestro Ser Angélico o Superior, al estar constituido por una energía mucho
más fina y tener una vibración superior, se sentía más en su casa en las Dimensiones
Superiores. Por lo tanto, siempre hubo una brecha entre la manifestación material del cuerpo
humano, la conciencia y la realidad espiritual.
Sin embargo ahora, con el cambio vibratorio que está experimentando el planeta,
apropiadamente denominado ascensión, la Tierra y sus habitantes tienen la oportunidad de
ascender desde la tercera dimensión de la conciencia, remontando hacia las Dimensiones
Superiores. A medida que la conciencia vaya ascendiendo cada vez más, el mundo espiritual irá
acercándose, hasta que en lugar de esa grieta haya un continuo denominado Conciencia
Multidimensional.
En ese estado, el ser humano es capaz de acceder con facilidad tanto a los reinos materiales
como al espiritual. Ya no hay ninguna necesidad de meditación intensa, ya que el acceso al reino
espiritual es inmediato y evidente. Las personas que han alcanzado un estado multidimensional
han accedido ya a su estado o presencia angélica, reconociéndose a sí mismos como ángeles o
seres espirituales que además tienen un cuerpo humano y son capaces de desenvolverse como
seres materiales en el plano material.
En ese punto, puede decirse que el Ser Superior y el inferior se han fusionado y el ser humano
ya es un Ángel Humano.
El Ángel Humano siempre es consciente de sí mismo en cuanto a que es tanto angélico como
poderoso y creativo. Ellos no tienen necesidad ni tiempo para cosas tales como el miedo o los
dramas de victimización. Prefieren emplearlo en crear la clase de realidad en la que puedan
sentirse felices y satisfechos.
Muchos niños índigo y cristal casi han llegado ya a ese punto de consciencia, si es que no están
ya plenamente en él, así como muchos adultos índigo-cristal que ya han hecho su transición a
ese estado. Son estos nuevos seres, capaces de recuperar sus herencias tanto humana como
angélica, los que crearán la Nueva Tierra.
Aquí es importante señalar que resulta imperativo que quienes ya hicieron esa transición a la
conciencia de sus seres angélicos sean igualmente conscientes de lo importante que es ser
humano y estar bien arraigado a las dimensiones o planos materiales. El fin de la transición es
traer el Cielo a la Tierra, no ir flotando a ningún estado paradisíaco desarraigado.
Los Ángeles Humanos tienen trabajo. Crear una Nueva Tierra que traiga el Cielo a la Tierra. Y
ya que el cielo no es tanto un lugar como un estado de la conciencia, estos Ángeles Humanos
van a tener que trabajar duro para traer los estados de conciencia de las dimensiones
superiores al plano terrestre. Una vez que se consiga esto, nacerá una cultura planetaria que
respetará a todos los seres como manifestaciones que son de la Esencia Divina. Y esta cultura
reflejará ese respeto en su paz, su armonía y su creatividad.
La Naturaleza de la Multidimensionalidad
Hasta tiempos muy recientes, todos los humanos que nacían en la Tierra lo hacían como seres
tridimensionales. Esto significa que se encontraban por completo en el reino o plano material,
con su conciencia encerrada en la tercera dimensión. Funcionaban con sus tres primeros
chakras: el material, el emocional y el mental. Cuando existía espiritualidad, generalmente se
la contemplaba como algo externo o distinto a la actividad normal.
El ser tridimensional es consciente de sí mismo como ser separado, único e individual. No hay
sentido real de la unicidad o unidad de conciencia, factor propio de la conciencia dimensional
superior. Debido a esta sensación de separación, los humanos han construido una sociedad con
muy poca conciencia de la interconexión que hay entre las acciones y los seres. Y debido a esta
falta de conciencia, los humanos han creado un planeta de tristeza y de sufrimiento en el que
los individuos no ven la necesidad de responsabilizarse de sus pensamientos, sentimientos y
acciones. El temor a no sobrevivir a nivel individual por falta de recursos ha llevado a la codicia
y a desequilibrios que tienen que ser redirigidos para crear un hogar planetario estable para
todos los humanos.
Los niños índigo vinieron con la llave de la multidimensionalidad. Nacieron en cuerpos
tridimensionales, pero su conciencia en realidad estaba en la cuarta dimensión, con la
capacidad de alcanzar la quinta. Cuando esta oleada de conciencia índigo llegó al planeta a
principios de los 70, se abrió el camino para que todos los humanos y el propio planeta
cambiasen a la cuarta dimensión.
En el nivel de conciencia de la cuarta dimensión, los humanos se percatan de la Ley Universal
del Uno, también conocida como Ley de la Unidad de Conciencia. Esta ley establece que todos
somos uno, que todos estamos conectados y que cualquier cosa que afecte a uno nos afecta a
todos. Los niños índigo llevan ese conocimiento en su conciencia, lo que los convierte en
guerreros de muchas causas que sanarán a la Tierra y harán que los humanos dejen de
contaminar y de destruir su ambiente y de lastimar a otros humanos.
La Ley del Uno también alienta la comprensión, en los seres índigo, de que todos somos iguales
y de que nadie es más que otro. Esta conciencia y consciencia de grupo es el camino al futuro
para los humanos. Si queremos crear la Nueva Tierra que deseamos, vamos a tener que
aprender a funcionar de manera cooperativa y por el bien superior de todos.
El índigo respeta las habilidades y talentos de todos los individuos, pero esos talentos no
hacen a nadie superior a ninguna otra persona. El juego del orgullo y del ego no tiene lugar real en la vida del índigo.
Cuando la consciencia del índigo se abre a la quinta dimensión, éste toma conciencia de sí
mismo como creador. Al ser consciente de quinta dimensión le encanta crear. Todos los
sistemas económicos y de creencias religiosas de la Tierra son creaciones de formas de
pensamiento de la quinta dimensión que mantenemos en su lugar dándoles nuestro apoyo
continuo. Estas formas de pensamiento conforman una rejilla de cinco dimensiones que rodea a
la Tierra. La mayoría de los seres dimensionalmente inferiores son absolutamente
inconscientes de que sus pensamientos y sus patrones de comportamiento estén siendo
controlados desde ese nivel.
Cuando el índigo consciente se abre hasta ese nivel, a menudo se produce un rechazo hacia
todos los sistemas de creencias y una toma de conciencia de la libertad de crear nuevas
formas alternativas de ser y de pensar. La persona índigo asume la misión planetaria de crear
y producir nuevas formas de pensamiento y de existencia para el Planeta Tierra. Pero en este
nivel de conciencia todavía le preocupan las dualidades de lo bueno y lo malo, las cuales
determinan cuál es el mejor sistema para la Tierra. El siguiente paso de la conciencia es la
superación de la dualidad para entrar en un reino donde todo es parte del bien superior y su
consideración depende del bien de esa totalidad superior.
A este estado avanzado se lo conoce como conciencia de sexta dimensión, y es el reino del Niño Mágico o Crístico. Todos los niños cristal nacen en ese nivel de conciencia. Tienen acceso
inmediato a los aspectos mágicos y espirituales de quienes son, siendo capaces de combinar
imaginación y creación de maneras fantásticas y jubilosas. Si se les dejase a su aire, crearían
un planeta mágico de inmediato. Sin embargo, todavía les queda enfrentarse con la conciencia
tridimensional predominante, debiendo luchar con los comportamientos y modelos que
encuentran aquí.
Cuando el adulto índigo consciente cambia al estado o consciencia cristal, pasa a la conciencia
de sexta dimensión, semilla de la Conciencia Crística. En conciencia, renace como niño mágico o
crístico. Con esto llega un entendimiento de la vida como juego y del juego del Espíritu en este
planeta a través de los seres humanos. Entonces toda la vida se ve como algo mágico y bendito,
y toda la vida se dirige y avanza a través del trabajo del espíritu. En ese momento, el ser
entiende el principio de entrega al flujo de la oleada evolutiva superior, ejerciendo además el
derecho a ser creador a nivel individual.
El cristal consciente, cuando ha madurado lo suficiente para llegar a ese nivel, ya puede pasar
al de la Séptima Dimensión, en el que la consciencia se abre a la naturaleza de la misión
espiritual del ser. En ese nivel, el adulto cristal o crístico está preparado para asumir una
misión planetaria como transmisor a los demás de las conciencias dimensionalmente superiores.
Ese trabajo puede implicar la enseñanza o la sanación a gran escala, o simplemente consistir en
llevar la energía en su campo áurico para que los demás puedan acceder a las vibraciones
superiores en su propio camino ascensional.
Entonces, el niño y el adulto cristal llevan el potencial de abrirse plenamente al noveno nivel o
de la plena Conciencia Crística. Este incorpora al octavo nivel o Nivel Arquetípico, en el cual el
ser tiene completo control sobre la historia de su vida terrenal, y al noveno nivel, en el que el
ser asume la responsabilidad plena de asistir al Planeta Tierra.
En ese momento el potencial es que el ser continúe su viaje al décimo nivel, en el que accede a
responsabilizarse de su Sistema Solar; al decimoprimer nivel, donde se accede al nivel
galáctico de la conciencia y, por último, al decimosegundo nivel, en el que el Rayo Dorado de la
Conciencia Universal inviste al ser como Pleno Ser Universal. El decimotercer nivel representa
al Maestro, que entra al Misterio Divino como chispa plenamente consciente de la Esencia Creativa Divina.
Un Salto Evolutivo
Como puede deducirse de la exposición anterior, la aventura índigo-cristal representa un gran
salto evolutivo de la especie humana. Es, en primer lugar, un gran salto de la conciencia, que se
refleja en los colores áuricos y en el acceso del individuo a las capas multidimensionales de la conciencia.
Sin embargo, lo que se manifiesta en los cuerpos sutiles o espirituales termina por
manifestarse en el cuerpo físico o del plano terrestre de cada individuo. Y, eventualmente, en
el cuerpo físico del propio planeta. Los niños y adultos índigo y cristal son una parte integrante
y dinámica del salto evolutivo a un futuro nuevo y dorado.
Niveles superiores de consciencia, la conciencia e interconexión entre todas las cosas y el
anhelo de una vida creativa y con poder pronto caracterizarán a todos los humanos del Planeta Tierra.
Después de leer esto me quedaron bastantes cosas claras, la primera yo ya lo intuía por sueños y por un par de premoniciones, y esto es que soy portadora de todos los rayos, el índigo-plata principalmente y los rayos dorado-magenta y rojo-dorado en menor medida. Curiosamente, minutos después de terminar de leer este texto por tercera vez, de mi Innato me llegó un mensaje, que reproduzco en letras mayúsculas aquí. EN TU ENCARNACIÓN NUMERO 19ª Y EN TU ENCARNACIÓN NUMERO 20ª TU RAYO PREDOMINANTE FUE EL DORADO-MAGENTA, Y LO QUE TE IMPIDE HACER LA ASCENSIÓN A LO QUE VOSOTROS LLAMAIS CRISTAL ES EL RAYO ÍNDIGO. (Ésta afirmación es completamente personal, así que no es probable que sea válida para otro ser humano, no lo toméis como una Verdad Universal)
En este texto se dice que "Ya no hay ninguna necesidad de meditación intensa, ya que el acceso al reino espiritual es inmediato y evidente" Y que "El fin de la transición es traer el Cielo a la Tierra, no ir flotando a ningún estado paradisiaco desarraigado. Los Ángeles Humanos tienen trabajo. Crear una Nueva Tierra que traiga el Cielo a la Tierra" Yo esto último lo entiendo como que los Índigo y Cristal están aquí, entre otras cosas, para llevar lo que no vemos y lo que sentimos desde el Ser al mundo y elevar la vibración, los índigo como rompedores de las energías antiguas entendido como el viejo paradigma del s. XX no espiritual e introducir poco a poco las nuevas energías. Y los Cristal para Ser AMOR y elevar aún más la vibración y preparar el mundo para los Arcoíris, de los que hablaré en alguna entrada próxima, que son 100% divinidad.
Y, diréis, ¿Qué tiene que ver el texto anterior con el tema de ésta entrada? La respuesta es que, entre otras cosas, nos introduce en el tema de los rayos álmicos. Además nos dice que "Para las personas comunes, lo que resulta excitante de estos desarrollos evolutivos es que los seres Indigo y Cristal traigan estas vibraciones al planeta para compartirlas con los demás". Y eso incluye las urbes, así que hay NECESIDAD de que haya Índigo y Cristal en las ciudades, porque no podemos pretender que toda la raza humana sean peregrinos que se desplazan cientos de kilómetros para adquirir el conocimiento espiritual pertinente. Es un reto, pero, ¿A quién, de los lectores de este blog que tienen trabajos en las urbes, no les gustaría que allí hubiera vibraciones elevadas a todas horas?.
Pues para eso hay que hacerle saber a la gente que no hay necesidad de ser un@ de l@s peregrin@s ermitaños para ser espiritual.
YO SOY una de las, cada vez más, personas que son Cosmopolitamente Espirituales.
Mi creencia es que el decir, por ejemplo, "Yo no soy espiritual, no he ido a hacer nada que me acredite"es una falacia.
Está muy bien hacer cursos de cosas como Reiki, registros akáshicos, y demás facetas de la espiritualidad, pero la verdadera prueba, en mi opinión, de que se ha alcanzado, por decirlo de alguna manera, la excelencia espiritual, es que puedas mantener tu equilibrio en las situaciones de estrés como las antes mencionadas.
Continuaré en próximas entradas con este tema, poniendo ejemplos, dando testimonios... En fin, para mí esto ha sido como una Introducción a la espiritualidad urbana.
¿Qué opinais? ¿Conocéis a alguien Cosmopolitamente Espiritual?
Gracias a todos, gracias, gracias.
Algunas frases de Wayne Dyer para terminar:
En este texto se dice que "Ya no hay ninguna necesidad de meditación intensa, ya que el acceso al reino espiritual es inmediato y evidente" Y que "El fin de la transición es traer el Cielo a la Tierra, no ir flotando a ningún estado paradisiaco desarraigado. Los Ángeles Humanos tienen trabajo. Crear una Nueva Tierra que traiga el Cielo a la Tierra" Yo esto último lo entiendo como que los Índigo y Cristal están aquí, entre otras cosas, para llevar lo que no vemos y lo que sentimos desde el Ser al mundo y elevar la vibración, los índigo como rompedores de las energías antiguas entendido como el viejo paradigma del s. XX no espiritual e introducir poco a poco las nuevas energías. Y los Cristal para Ser AMOR y elevar aún más la vibración y preparar el mundo para los Arcoíris, de los que hablaré en alguna entrada próxima, que son 100% divinidad.
Y, diréis, ¿Qué tiene que ver el texto anterior con el tema de ésta entrada? La respuesta es que, entre otras cosas, nos introduce en el tema de los rayos álmicos. Además nos dice que "Para las personas comunes, lo que resulta excitante de estos desarrollos evolutivos es que los seres Indigo y Cristal traigan estas vibraciones al planeta para compartirlas con los demás". Y eso incluye las urbes, así que hay NECESIDAD de que haya Índigo y Cristal en las ciudades, porque no podemos pretender que toda la raza humana sean peregrinos que se desplazan cientos de kilómetros para adquirir el conocimiento espiritual pertinente. Es un reto, pero, ¿A quién, de los lectores de este blog que tienen trabajos en las urbes, no les gustaría que allí hubiera vibraciones elevadas a todas horas?.
Pues para eso hay que hacerle saber a la gente que no hay necesidad de ser un@ de l@s peregrin@s ermitaños para ser espiritual.
YO SOY una de las, cada vez más, personas que son Cosmopolitamente Espirituales.
Mi creencia es que el decir, por ejemplo, "Yo no soy espiritual, no he ido a hacer nada que me acredite"es una falacia.
Está muy bien hacer cursos de cosas como Reiki, registros akáshicos, y demás facetas de la espiritualidad, pero la verdadera prueba, en mi opinión, de que se ha alcanzado, por decirlo de alguna manera, la excelencia espiritual, es que puedas mantener tu equilibrio en las situaciones de estrés como las antes mencionadas.
Continuaré en próximas entradas con este tema, poniendo ejemplos, dando testimonios... En fin, para mí esto ha sido como una Introducción a la espiritualidad urbana.
¿Qué opinais? ¿Conocéis a alguien Cosmopolitamente Espiritual?
Gracias a todos, gracias, gracias.
Algunas frases de Wayne Dyer para terminar:
- No hay estrés en el mundo, sólo gente pensando pensamientos estresantes.
- Tienes todo lo que necesitas para una completa paz y felicidad ahora mismo.
- No siempre puedo controlar lo que ocurre en el interior, pero puedo controlar lo que ocurre en el interior.
- Una mente pacífica, una mente centrada y no focalizada en dañar a otros, es más fuerte que cualquier fuerza física del universo.


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